Artículo publicado en Europa Sur el 2 de julio de 2019

El autor reflexiona sobre las relaciones entre La Línea de la Concepción y Cádiz. La propuesta de segregación como ciudad autónoma responde, a su juicio, a años de agravios hacia el municipio 

Sabes perfectamente quién soy. Soy esa amiga con la que te da vergüenza que te vean, sí, esa amiga de la que reniegas, a la que no le diriges la palabra en público o de la que no te acuerdas cuando repartes caramelos o eliges a los jugadores de tu equipo de fútbol. Sí, provincia de Cádiz, soy La Línea de la Concepción. Sabes que lo he pasado muy mal estos últimos años y sabes que no te has portado bien conmigo. Sin embargo, ahora todo ha cambiado, he crecido y ahora, sí quieres estar conmigo. Me quieres, sí, para ser la jefa de la clase en la Diputación y la Mancomunidad. Ya no te doy vergüenza, ahora me saludas en público o me reconoces a la primera. Sin embargo, ahora soy yo quién te quiere decir algo.

He crecido y me he dado cuenta de que los partidos políticos convencionales no me han aportado nada. He crecido y decidido que seré yo misma la que tome mis propias decisiones, la que decida mi futuro y la que decida qué quiero y qué me merezco. Sólo yo diré hasta dónde puedo llegar. Se acabó depender de otros.

Si has leído la prensa –si no, no haces más que mostrar una vez más esa falta de interés en mi tan típica en ti— sabrás que quiero convertirme en ciudad autónoma. Quiero ser completamente libre. Quiero alcanzar el mayor grado de libertad que la Constitución me permite. Y no lo quiero porque no me sienta gaditana, no. No lo quiero porque no me sienta andaluza. Ya lo dice mi himno “española y gaditana”. No quiero irme porque esté mosqueada contigo. No. Me voy porque no me has tratado bien. Me voy porque me has decepcionado muchas veces. Me voy porque ya no me fío de ti. Pero sabes, tengo esa sensación que se tiene cuando vas a dejar algo, de que estás dando ese pasito hacia un futuro mejor y, aún así, pienso, venga, va, una última oportunidad. De eso va esta carta, querida provincia de Cádiz.

Este año tenemos la oportunidad de gobernar juntos la Diputación y la Mancomunidad. Tenemos la oportunidad de que des la cara por mí ante tus amigos del Gobierno de España. Tenemos la oportunidad de que muestres a este país que ya no te avergüenzo. Tenemos la oportunidad de que mejores las condiciones de recaudación de mis impuestos, de que mejores los servicios que Arcgisa presta a mis vecinos. Tenemos la oportunidad de que termines una residencia de mayores que lleva años paralizada, contigo y con el lado popular de la provincia. En verdad, da igual el lado, esto no va de bandos, va de abandono.

«LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN HA VOTADO MAYORITARIAMENTE A UN PARTIDO EN CUYO PROGRAMA ESTÁ SEGREGARSE DE TI»

Querida provincia de Cádiz, tenemos la oportunidad de que me demuestres que ya no seré nunca más la oveja negra de esta familia que es Cádiz. De que me demuestres, que no valgo menos por estar en la otra bahía. Que no me menosprecies por llevarme bien con ese a quién consideras español, pero ambos sabemos que no lo es.

Querida provincia de Cádiz, yo ya he decido. La Línea de la Concepción ha votado mayoritariamente a un partido en cuyo programa está segregarse de ti. La Línea de la Concepción ya no confía en ti. Sin embargo, hay una parte dentro de mí, quizás gaditana, quizás andaluza, quizás ambas. Una parte dentro de mí, y dentro de ti, detrás de estas líneas, que quiere pedirte, que esta vez no le falles. No me falles. La Línea de la Concepción es Cádiz. La Línea de la Concepción es Andalucía. Pero La Línea de la Concepción no es tonta. Si no cumples conmigo ahora, que es tu oportunidad, que tienes todo lo que hace falta para cumplir, para revertir años de dejadez, de olvido, de ninguneo y de vergüenza, no te quejes por lo que haga. Cumple conmigo como no lo has hecho hasta ahora. Sino lo haces, no te lamentes si mañana reniego yo de ti.

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